Sanar tus Límites: Cómo el Trauma Afecta los Límites y 5 Pasos Somáticos para Recuperarlos
- Rebecca Rinnert
- 21 oct
- 3 Min. de lectura

Cuando decir “no” se siente peligroso
¿Te ha pasado que dices “sí” cuando querías decir “no”?O que te sientes culpable por poner un límite, incluso sabiendo que lo necesitas?Si creciste en un entorno donde tus necesidades emocionales no fueron vistas o respetadas, es probable que tu sistema nervioso haya aprendido que mantener la conexión era más seguro que mantener tus límites.
El trauma —especialmente el trauma relacional o de apego— impacta profundamente nuestra capacidad de sentirnos seguros al poner límites. Y cuando el cuerpo no se siente seguro, es casi imposible decir “no” con calma y firmeza.
Cómo el trauma afecta los límites
El trauma no solo vive en la mente; vive en el cuerpo.Cuando experimentamos situaciones donde nuestros límites fueron ignorados, traspasados o castigados, el cuerpo aprende a asociar el establecerlos con peligro.
Esto puede manifestarse como:
Decir “sí” automáticamente, incluso cuando no quieres.
Sentirte ansiosa o culpable después de poner un límite.
Congelarte o quedarte sin palabras cuando alguien te invade.
Alejarte emocionalmente en lugar de comunicar lo que necesitas.
Nuestro sistema nervioso guarda la memoria de estas experiencias. Por eso, la sanación de los límites no empieza en la mente racional, sino en la reconexión con el cuerpo.
Qué significa sanar tus límites somáticamente
La sanación somática de los límites no se trata de crear una lista de reglas, sino de sentir desde el cuerpo cuándo algo se siente bien o demasiado.Tu cuerpo siempre sabe.El trabajo es volver a escuchar esa sabiduría.
A través de prácticas somáticas, aprendemos a:
Reconocer señales de “sí” y “no” en el cuerpo.
Regular el sistema nervioso para responder en lugar de reaccionar.
Construir una sensación interna de seguridad al expresar lo que necesitamos.
Recuperar la conexión con nuestra fuerza y autonomía.

5 pasos somáticos para recuperar tus límites después del trauma
1. Notar tus sensaciones corporales
Siéntate por un momento y observa cómo se siente tu cuerpo cuando piensas en decir “no”.¿Hay tensión, calor, presión o vacío?Nombrar estas sensaciones sin juicio te ayuda a reconectarte con tu propio espacio interno.
2. Explorar tu “sí” y tu “no”
Cierra los ojos y di en voz alta: “sí”, luego “no”.Nota qué pasa en tu cuerpo.Tal vez el “sí” se sienta expansivo y el “no” más cerrado, o al revés.No hay correcto o incorrecto; solo información corporal.
3. Regular antes de responder
Si alguien te pide algo y notas una reacción intensa (ansiedad, culpa, congelamiento), pausa.Respira, siente tus pies en el suelo, y permite que tu cuerpo se estabilice antes de responder.Desde la regulación, puedes elegir con claridad.
4. Practicar límites físicos seguros
En terapia somática, a veces se practica esto literalmente: una persona se acerca y tú dices “alto” cuando se siente suficiente.Este ejercicio simple fortalece la capacidad del cuerpo de sentir y proteger su espacio.
5. Celebrar cada pequeño límite
Cada vez que dices “no” sin justificarte o te das permiso de descansar, estás reprogramando tu sistema nervioso.Celebra esos momentos. Son señales de que tu cuerpo está aprendiendo que poner límites es seguro.
Los beneficios de sanar tus límites
Cuando tus límites se vuelven claros y corporales:
Disminuye la ansiedad en las relaciones.
Te sientes más estable y auténtica.
Empiezas a confiar en ti misma.
Puedes conectar sin perderte en el otro.
Sanar los límites no te hace más “fría” ni egoísta; te hace más entera.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué me cuesta tanto decir “no”?Porque tu cuerpo aprendió que decir “no” ponía en riesgo la conexión o la seguridad. Con prácticas somáticas, puedes enseñar a tu sistema nervioso que ahora sí es seguro hacerlo.
2. ¿Puedo sanar mis límites sin terapia?Puedes empezar por ti misma, con conciencia corporal y práctica. Pero un terapeuta especializado en trauma y trabajo somático puede acompañarte más profundamente.
3. ¿Cómo sé si mi “no” viene del miedo o del cuidado propio?El miedo se siente tenso y reactivo. El cuidado propio se siente más estable y conectado con el cuerpo. Con el tiempo, aprenderás a distinguirlos.
4. ¿Qué hago si los demás no respetan mis límites?La práctica principal está en ti: mantenerte firme sin entrar en lucha o complacencia. A veces, eso también significa reevaluar qué relaciones son seguras para ti.
Fuentes y lecturas recomendadas
Levine, P. (1997). Waking the Tiger: Healing Trauma. North Atlantic Books.
Ogden, P., Minton, K., & Pain, C. (2006). Trauma and the Body: A Sensorimotor Approach to Psychotherapy. Norton.
Rothschild, B. (2000). The Body Remembers. Norton.
Van der Kolk, B. (2014). El cuerpo lleva la cuenta. Paidós.
Recuperar tus límites es recuperar tu poder
Sanar los límites no es un proceso rápido, pero cada paso te acerca más a ti misma.Cada vez que escuchas tu cuerpo, eliges tu bienestar, y honras tus límites, estás reconstruyendo tu sensación interna de seguridad y confianza.
Tu cuerpo sabe cómo sanar —solo necesita que lo escuches. 🌿



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