Sanar el duelo traumático: qué es y herramientas somáticas para afrontarlo
- Rebecca Rinnert
- 4 nov
- 3 Min. de lectura

Perder a alguien o algo importante puede romper profundamente nuestro mundo interior. Pero cuando esa pérdida se combina con trauma —por ejemplo, una muerte inesperada, violenta o acompañada de miedo y soledad— el dolor puede quedarse congelado en el cuerpo.Este fenómeno se conoce como duelo traumático, y requiere una forma de acompañamiento diferente: una que no solo hable del dolor, sino que lo escuche desde el cuerpo. En este artículo exploramos qué es el duelo traumático, cómo se manifiesta y cómo la terapia somática para el duelo puede ayudarte a sanar desde la raíz.
¿Qué es el duelo traumático?
El duelo traumático aparece cuando una pérdida es tan impactante que sobrepasa la capacidad del sistema nervioso para procesarla. No solo se siente tristeza o vacío: el cuerpo queda en un estado de alerta constante, como si el evento siguiera ocurriendo.
Entre los síntomas más comunes están:
Sensación de entumecimiento o desconexión del cuerpo
Pesadillas o recuerdos intrusivos
Ansiedad, hipervigilancia o insomnio
Dificultad para confiar o conectar emocionalmente
Culpa, rabia o miedo persistente
En estos casos, el duelo y el trauma se entrelazan. No basta con hablar o racionalizar la pérdida: el cuerpo necesita encontrar una vía segura para liberar el dolor acumulado.
Cómo el cuerpo guarda el duelo
Cuando vivimos una experiencia traumática, el cuerpo intenta protegernos. Se activa la respuesta de lucha, huida o congelación, y a veces esa energía queda bloqueada.En el contexto del duelo traumático, el cuerpo puede quedarse “atrapado” en ese momento de shock: los músculos se tensan, la respiración se acorta y el sistema nervioso no logra volver a un estado de calma.
Esta tensión retenida puede generar síntomas físicos —como dolores crónicos, problemas digestivos o fatiga— y emocionales —como apatía, irritabilidad o desesperanza—.Por eso, el proceso de sanación somática del duelo no busca olvidar, sino permitir que el cuerpo complete lo que quedó interrumpido.
Herramientas somáticas para sanar el duelo traumático
1. Respiración consciente y anclaje corporal
Comienza por notar tu respiración sin forzarla. Observa dónde se siente en el cuerpo: ¿en el pecho, el abdomen o apenas superficialmente?Practica respiraciones lentas y profundas, imaginando que el aire te sostiene desde dentro. Este simple ejercicio ayuda al sistema nervioso a volver al presente, reduciendo la sensación de amenaza.
2. Movimiento suave y temblor terapéutico (TRE)
El movimiento somático y las técnicas como TRE (Tension & Trauma Releasing Exercises) permiten liberar la tensión muscular acumulada.Al permitir que el cuerpo tiemble de forma natural, se restablece el flujo energético y se suaviza la carga emocional ligada a la pérdida.
3. Toque de autoconsuelo

Coloca una mano sobre tu corazón y otra sobre tu abdomen. Siente el contacto cálido y firme.Este gesto activa el sistema de calma del cuerpo (el nervio vago) y ayuda a restaurar la sensación de seguridad interna, especialmente en momentos de tristeza o ansiedad intensa.
4. Nombrar y permitir las emociones
En el duelo traumático, muchas emociones se reprimen por miedo a desbordarse. Nombrarlas (“siento rabia”, “me da miedo estar sin ti”, “siento soledad”) es un paso hacia la integración.La terapia somática para el duelo ofrece un espacio seguro donde estas emociones pueden expresarse sin juicio, acompañadas de la sabiduría del cuerpo.
La importancia del acompañamiento terapéutico
El duelo traumático puede ser un proceso solitario, pero no tiene que vivirse en aislamiento.Trabajar con un terapeuta especializado en trauma y duelo somático ofrece un sostén vital para explorar las capas de dolor sin abrumarse. A través de técnicas como Somatic Experiencing (SE), el cuerpo aprende a reconocer los signos de seguridad y a reconstruir un sentido interno de equilibrio.
La sanación no significa olvidar, sino transformar el vínculo con la pérdida: poder recordarla sin quedar atrapado en el trauma.

🌿 Conclusión: sanar es volver a habitar el cuerpo
Sanar el duelo traumático no es un destino, sino un proceso de volver al cuerpo paso a paso, con paciencia y compasión.Las herramientas somáticas de sanación no eliminan el dolor, pero te devuelven la capacidad de sentirte vivo, conectado y en paz con tu historia.
Cada respiración, cada temblor liberador, cada momento de presencia es una forma de decirle a tu cuerpo:
“Ya pasó. Ahora estoy a salvo.”



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